"Lo dado y lo construido"


La contraposición de dos mitades del rostro de un sujeto, una correspondiente a su fotografía y otra a una imagen ASCII, en la obra “Lo dado y lo construido”, vuelve a insistir en el tema de la identidad. El ser se construye a sí mismo sin basarse en el principio presocrático de la identidad como cualidad de lo idéntico ya que, al no haber una presencia física ni un punto de referencia previo, no podemos hacer esta afirmación, pero sí como en el principio postmoderno de Foucault, que nos muestra el yo como algo “hecho” o “producido”. De ahí que ambas imágenes contengan un punto en común, tanto la virtual como la real, poseen en ellas el código ASCII. Mientras que una está construida completamente por este código, la segunda lo incluye en el ojo, de alguna forma, espejo del alma.

Se Plantea así la idea de que nada está dado completamente, sino que el ser postmoderno se construye a sí mismo, en mayor o menor medida, a su antojo. Pero nos encontramos ante un interrogante de nuevo. ¿Es el individuo el que se crea a sí mismo o el medio el qué lo transforma?